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Pirineos Sur, para niños y mayores

Si además de gustarte los festivales tienes niños pequeños y no te atreves a ir a uno “por si acaso”…, el Festival de las culturas Pirineos Sur ha reforzado la programación diurna bajo el epígrafe Días de Sur. Durante la programación hay actividades de circo, pasacalles, performances, conciertos, cuentacuentos, talleres, exposiciones y el tradicional Mercado del Mundo.

Nos lanzamos ir este año con los niños, uno demasiado pequeño para la programación nocturna, y hemos disfrutado de muchísimas actividades, un cuentacuentos de Javier Hernández, un relato poblado de brujas, donde un incauto campesino se ve envuelto en una rocambolesca aventura acompañado por el violín de Raquel Sobrino, el espectáculo de Zangania Tu Vuelo Mi Vuelo, un espectáculo de danza aérea simbolizando los encuentros y desencuentros de una pareja en torno a una cuerda central, etc.

Salsa de Circo, Sallent de Gállego. Foto: Pirineos Sur Marta Marco
Salsa de Circo, Sallent de Gállego. Foto: Pirineos Sur Marta Marco

Pirineos Sur, el festival de las culturas

Si como a nosotros, te gustan los festivales de verano, este mes de julio tendrás sin duda apuntado en tu agenda disfrutar del mítico Pirineos Sur. El Festival Pirineos Sur lleva ya 22 ediciones, año tras año, acercando al afortunado público que asiste a divertirse al aire libre, las realidades culturales de todo el mundo concentradas en un espacio idílico entre las más bellas montañas del Norte de España. Este festival de músicas del mundo o world music es un referente histórico, y una experiencia inolvidable para todo el que lo pisa.

A su peculiar escenario, que flota sobre la tranquila superficie del pantano de Lanuza, junto a Sallent de Gállego, se han subido artistas de todo tipo de géneros: desde las músicas tradicionales a la electrónica, al pop, al hip hop, al reggae, la salsa, rock o ¡cualquier estilo que te puedas imaginar!

Actividades para todos en el Festival Pirineos Sur. Foto: Pilar Hurtado
Actividades para todos en el Festival Pirineos Sur. Foto: Pilar Hurtado

El cartel del festival pone ante tus oídos -y tus pies, ¡para que bailes!- la realidad musical del planeta entero. Este año, ritmos como el de la guitarra del maestro Paco de Lucía, la gran Estrella Morente, Salif Keita, Café Tacvba, Natalia Lafourcade, Fyahbwoy, La Pandilla Voladora o The Faith Keppers entre muchos otros.

Ribadesella la playa de los picos de Europa

Ribadesella, dentro del Principado de Asturias, es una de las más hermosas zonas costeras de toda Asturias, con vistas al Mar Cantábrico y a la desembocadura del Río Sella. Y donde la construcción antigua convive con la construcción más nueva.

Si por algo destaca esta zona costera de Asturias, muy cercana a Oviedo y a Santander, es por su ubicación. Sus playas comparten aguas de río y de mar y un fondo lleno de extensa vegetación, donde la vista puede incluso ver los Picos de Europa.

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Ribadesella. Foto: Loneliest2

Entre las calles y las costas de Ribadesella, la zona antigua es una parte de la cultura de Ribadesella que mejor se conserva. Sus construcciones costeras, como son las casas antiguas con paredes exteriores pintadas de colores azules, verdes o amarillos, se camuflan con el paisaje. Incluso, sus nuevas construcciones intentan crearse en armonía con el paisaje, sin ser grandes construcciones.

Soria, ni te la imaginas

A las orillas del Duero, en Castilla y León, Soria, es una ciudad marcada por versos clásicos. Soria es inspiración y poesía en estado puro. Su gran tradición literaria como cuna de reconocidos poetas, dramaturgos y narradores, y escenario de grandes obras de la literatura universal, se respira por sus calles, donde puedes encontrarte a figuras como Gerardo Diego:

Escultura de Gerardo Diego en el centro de Soria. Foto: Ana Fañanás
Escultura de Gerardo Diego en el centro de Soria. Foto: Ana Fañanás

“…paseos de un encanto nostálgico que él gusta,
y que en una metáfora comparaba a una noria,
va urdiendo con atisbos de poeta y viajero,
la canción provinciana de la ciudad y el Duero,
y la encierra en la caja de música de Soria”.

Kruger National Park,
meeting South Africa

South Africa has been on my mind for years, inspiring daydreams of endless adventure. The nature of this land is a living tribute to our roots, since it is said that South Africa is the cradle of humanity. It is a place where you’ll experience nature with all it’s                  unforgiving wildness, alongside the best in luxury stays – if it’s what you so desire.

Kruger National Park is one of the greatest Natural Parks I have ever been to – the park is the size of a small country itself, in fact it’s about the same size as Israel or Wales!

Thousands of animals live freely inside the Kruger: leopards, elephants, lions, rhinos, hippos, zebras, jackals, impalas, cheetahs, hyenas, wild dogs, buffaloes, giraffes, warthogs, crocodiles, kudus, and over 500 species of birds… you certainly feel meek among all of them.

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The park has 9 gates, and we entered from Nelspruit, in Mpumalanga. Thos was the      unforgettable way into our unforgettable experience:

From the moment you walk through the entrance, you are sharing the space, face to face, with all the animals and their powerful instincts. Its an exciting environment full of noises, smells, shadows, and movements that warn of the presence of other inhabitants of the park.

It is very important to walk around with official guides who are familiar with Kruger’s animals. When you come across them, you are in a visibly physical inferior position, so enjoy the experience with caution and respect.

During our first game drive, very early in the morning of a beautiful May day, we got charged by a rhino! It is a really fast animal really despite its huge size. Our guide and driver reacted just in time giving a loud knock on the hood: “Bang!” and a loudly               screaming “Uooooh!!”, which held the Big One back just before it slammed into our car. The loud noise dissuaded him… we were pale, the power of the rhino was intimidating. Intense moments like these, are certainly best remembered after any experience.

Unfortunately, we were truely “frozen”, so we could not take a picture of our friend there, I am sorry!

Here is a picture of his peers:

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A million and a half visitors come each year to Kruger National Park, but its extensive size – 352kms from north to south and over 1.9 million acres – allow you to explore the park without meeting other vehicles: the whole landscape, the view and the wild fauna stand before your eyes in all its splendor just for you.
There are many places to stay in the Kruger. We had the chance to enjoy the luxurious Lukimbi, a Safari Lodge with world-class amenities -although limited Internet access-, located in the south area of the Park. It is not fenced, but fully accessible to all animals, since, as in the rest of the park, live freely without barriers or separation worth once you leave your room.

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To move around the Lodge environment, get to the rooms, or the lounges, restaurant etc, it is necessary, especially after sunset, to use the company of a local guide who can detect the presence of animals around you. They can perhaps “scare you a bit” if you drop your guard.

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Driving or walking in groups -with a local expert- around the Kruger Park is always an amazing experience for the senses. The sunrise and sunset have a special light, the day is full of surprises, and night displays a unique clean sky where the stars truly shine like    diamonds.

 

El sabor de Gijón

Dulce, fino, añejo, tradicional, sorprendente, intenso, meloso, costero, artesanal… Gijón deja en tu paladar un recuerdo más que sabroso. En esta ciudad se experimentan un conjunto de sensaciones que difícilmente puedes llevarte en la maleta, aunque sí se reviven con una sonrisa en los labios al pensar en los deliciosos bocados que allí puedes -y debes- probar.

El primer encuentro con la dulzura en Gijón es la amabilidad de sus gentes que, con un entrañable acento asturiano, terminan muchas palabras en “-ino” o “-ina”, y tadrarán poco en ofrecerte probar un quesino de la tierra, o beber una sidrina.

Marita, Lala, Sele, Victoria, Mº Jesús, Ana y Jesús #SaboreandoGijón
Marita, Lala, Sele, Victoria, Mº Jesús, Ana y Jesús #SaboreandoGijón

Para una amante del queso como yo, el Gamonéu, el Cabrales, Los Beyos, el Varé, el Afuega’l pitu blanco o el Vidiago son exquisitos manjares asturianos que llevarse a la boca y disfrutar desde Gijón. En el restaurante El Puerto, digno merecedor de su estrella Michelín, situado junto a la orilla del mar Cantábrico haciendo honor a su nombre, me sedujo especialmente este original postre: sopa de queso de cabra, avellanas y helado de miel, ¿apetecible, verdad?

Sudáfrica a vista de pájaro

Nos encanta recorrer destinos y pisar distintos suelos, pero ¿qué me dices de sobrevolarlos? Es aún más emocionante. En Sudáfrica, puedes recorrer muchos puntos y mirar sus cautivadores paisajes a vista de pájaro. Aquí te cuento algunos lugares desde los que asomarse a preciosos paisajes desde singulares cimas.

Pasear en globo, subir en un moderno ascensor de cristal a la cima de un grandioso estadio de fútbo, contemplar maravillas naturales como el Cañón del río Blyde o asomarse a “La Ventana de Dios” son formas de coronar las alturas de Sudáfrica y disfrutar de su belleza desde un punto de vista muy original.

Puesta a punto de los globos aerostáticos. Foto: Ana Fañanás
Puesta a punto de los globos aerostáticos. Foto: Ana Fañanás

Merece la pena madrugar para ver amanecer desde un globo aerostático como este, surcando por el aire las llanuras de Sudáfrica.

Sabores de Sudáfrica

Algo muy importante de cada lugar que exploramos es, sin duda, probar los sabores de la gastronomía local. Degustar los platos típicos, de la manera en la que los lugareños los comen, es una experiencia cultural que nos aproxima a las gentes de cada rincón del mundo, y a cómo viven sus costumbres reflejadas en la cocina, uno de los aspectos más característicos de cada comunidad.

A través de la cocina típica salen a relucir los mejores productos de cada tierra e incluso sus tradiciones y valores. Algunos de los sabores que conquistaron nuestros paladares en Sudáfrica fueron los del Bunny Chow, el biltong, las tortitas, el estofado de impala, las frutas naturales o el dulce pudding de malva.

Pequeños Bunny Chow, de carne y vegetarianos. Fat Baz, Durban. Foto: Ana Fañanás
Pequeños Bunny Chow, de carne y vegetarianos. Fat Baz, Durban. Foto: Ana Fañanás

En Durban, donde se halla la comunidad hindú más grande del mundo fuera de la India, reina el curry y la especias se combinan maravillosamente, con un toque picante. Así son los llamados “Bunny chow“, que generalmente son de pollo, y que puedes encontrar fácilmente en cualquier rincón de la ciudad.

El Parque Nacional Kruger, Sudáfrica

Desde hace muchos años, Sudáfrica me inspira un sinfín de aventuras. Constituye un escenario natural sorprendente, un homenaje vivo a nuestros orígenes, ya que se dice que esta nación es la cuna de la humanidad. Sudáfrica es un lugar donde la naturaleza conserva su encanto primitivo y salvaje, empleando además los mejores medios y comodidades de los que disfrutamos en la actualidad. Este entorno tiene uno de sus mayores exponentes en el Parque Nacional Kruger, al este del país. Este parque, que tiene la misma extensión que toda la región de Extremadura, o que Gales al completo, seguro que es uno de los puntos claves en tu lista de “lugares para visitar” si eres un amante de la naturaleza.

Una de las 9 puertas del Parque Nacional. Foto: Ana Fañanás
Una de las 9 puertas del Parque Nacional. Foto: Ana Fañanás

Recorrer sus llanuras, donde habitan libremente miles de animales como leopardos, elefantes, leones, rinocerontes, hipopótamos, zebras, chacales, impalas, guepardos, hienas, perros salvajes, búfalos, jirafas, jabalíes, cocodrilos, impalas, kudus, y más de 500 especies de aves, es toda una experiencia. El parque tiene 9 puertas, y nosotros accedimos desde Nelspruit, capital de Mpumalanga.

El mágico Valle de Núria

Idílica. Así de simple se puede definir y sentir la experiencia vivida este singular lugar del Pirineo gironés en Cataluña. Es la primera palabra que me vino cuando tuve que explicarselo a un amigo. Idílico es el enclave que guardan sus montañas, y que, soleadas, nevadas o plagadas de ese verde característico del pino negro, maravillan a primera vista. El Valle de Núria es uno de esos lugares mágicos, uno de esos secretos a voces, una visita obligada por cualquier amante de la naturaleza.

La historia comienza en Ribes Vila, una de las paradas del tren cremallera, un proyecto ideado hace casi 100 años y que inauguró su primer viaje al Valle de Nuria en 1931. Con casi 13 kilómetros de espectacular recorrido por escarpadas laderas y túneles de piedra, y superando más de 1.000 metros de desnivel, es la única forma de acceder a Núria, preservando toda la intimidad y la magia histórica del lugar.

Hermosa vista del valle en verano. Foto: Ana Fañanás
Hermosa vista del valle en verano. Foto: Ana Fañanás