Skip to content

El Parque Nacional Kruger, Sudáfrica

Desde hace muchos años, Sudáfrica me inspira un sinfín de aventuras. Constituye un escenario natural sorprendente, un homenaje vivo a nuestros orígenes, ya que se dice que esta nación es la cuna de la humanidad. Sudáfrica es un lugar donde la naturaleza conserva su encanto primitivo y salvaje, empleando además los mejores medios y comodidades de los que disfrutamos en la actualidad. Este entorno tiene uno de sus mayores exponentes en el Parque Nacional Kruger, al este del país. Este parque, que tiene la misma extensión que toda la región de Extremadura, o que Gales al completo, seguro que es uno de los puntos claves en tu lista de “lugares para visitar” si eres un amante de la naturaleza.

Una de las 9 puertas del Parque Nacional. Foto: Ana Fañanás
Una de las 9 puertas del Parque Nacional. Foto: Ana Fañanás

Recorrer sus llanuras, donde habitan libremente miles de animales como leopardos, elefantes, leones, rinocerontes, hipopótamos, zebras, chacales, impalas, guepardos, hienas, perros salvajes, búfalos, jirafas, jabalíes, cocodrilos, impalas, kudus, y más de 500 especies de aves, es toda una experiencia. El parque tiene 9 puertas, y nosotros accedimos desde Nelspruit, capital de Mpumalanga.

Leones en el Kruger. Foto: Ana Fañanás
Leones en el Kruger. Foto: Ana Fañanás

A partir del momento en el que atraviesas la entrada, estás compartiendo terreno, al mismo nivel, con todos los animales, y convives con ellos y con sus instintos. Se respira pura vida en el ambiente a todas horas. Ruidos, olores, sombras, movimientos… alertan de la presencia de unos u otros habitantes del parque. Es muy importante ir acompañado de guías que conozcan bien las costumbres de todos ellos, ya que cuando te cruzas con algunos, estás en visible condición de inferioridad física y debes disfrutar del espectáculo con máxima cautela.

Nosotros lo comprobamos cuando, de pronto, un rinoceronte -un animal verdaderamente rápido a pesar de su asombroso tamaño- nos atacó. Nuestro guía y conductor, reaccionó justo a tiempo dando un estruendoso golpe en el capó ¡pam! y un potente grito, que lograron que frenara la embestida justo antes de que impactara contra nuestro vehículo. El fuerte ruido le disuadió, pero nosotros nos quedamos pálidos, la fuerza de estos animales es impresionante. Los momentos como este, de emociones intensas, son sin duda los que mejor se recuerdan tras estas experiencias -aunque estábamos tan “congelados” que no pudimos hacerle una foto, ¡lo siento! 🙂

Elefante en el Parque Kruger, Sudáfrica. Foto: Ana Fañanás
Elefante en el Parque Kruger, Sudáfrica. Foto: Ana Fañanás

Un millón y medio de visitantes acuden cada año al Kruger, pero su enorme extensión –352kms de norte a sur y más de 1.9 millones de hectáreas– hacen que puedas moverte por el parque sin coincidir con ningún otro vehículo: toda la llanura y su fauna salvaje se muestra ante tus ojos en todo su esplendor.

Terraza en Lukimbi Lodge, frente al parque Kruger. Foto: Ana Fañanás
Terraza en Lukimbi Lodge, frente al parque Kruger. Foto: Ana Fañanás

Hay muchos lugares donde alojarse dentro del Kruger. Nosotros optamos por Lukimbi, un “Safari Lodge” con todas la comodidades -aunque con muy limitado acceso a Internet-, situado en la zona sur. No está vallado, se halla completamente accesible para los animales, ya que, como en el resto del parque, viven en libertad sin barreras ni separación que valga una vez sales de tu habitación.

Baño en Lukimbi Lodge, frente al parque Kruger. Foto: Ana Fañanás
Baño en Lukimbi Lodge, frente al parque Kruger. Foto: Ana Fañanás

Para moverte por el entorno -llegar a las habitaciones, o a los distintos espacios- es necesario, sobre todo a partir de la puesta de sol, ir acompañado de un guía que pueda detectar la presencia de animales a tu alrededor. Éstos pueden darte un buen susto si bajas la guardia.

Tanto en coche como a pie -yendo en grupo y con un experto local- recorrer el Parque Kruger es siempre un espectáculo asombroso para los sentidos. El amanecer y el atardecer tienen una luz especial, el día está lleno de sorpresas, y la noche muestra un cielo tan limpio en el que las estrellas brillan como diamantes con una magia incomparable.

 

Atardecer en el Parque Kruger. Foto: Ana Fañanás
Atardecer en el Parque Kruger. Foto: Ana Fañanás

*Queremos agradecer esta publicación a la oficina de turismo de Sudáfrica y a iambassador. Tripwolf edita todo el contenido publicado en esta web.

Published inaventuraconsejosdeportedestinos destacadosturismo ecológico

One Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *