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El Privilegio del Pirineo

Un día perfecto. Así podría definir una de mis últimas aventuras por el norte de la península. Después de los últimos días de frío y nieve, qué mejor que disfrutar del Pirineo con esas espectaculares estampas invernales en la montaña. Nuestra idea era poder compaginar además un día esquiando y elegimos la estación de esquí más grande de España: Formigal. A su vez buscábamos la tranquilidad y el bienestar de un complejo hotelero cercano y especial, y ya le habíamos echado el ojo tiempo atrás a uno situado en Tramacastilla de Tena, a pocos kilómetros de Francia un poco más al norte de Biescas, llamado Hotel El Privilegio.

Construído sobre los muros de una abadía del siglo XV, se emplaza un hotel de lujo cuatro estrellas con unas vistas envidiables del Valle de Tena, y en especial del pantano de Búbal, en un pequeño y apacible pueblo en la ladera de la montaña. A pocas nieves que caigan, los típicos tejados de la arquitectura pirenaica contrastan con las cercanas montañas y crean blancos paisajes de ensueño. ¿Te imaginas poder contemplarlos nada más abrir las cortinas de tu suite al calor de una chimenea encendida?

Vistas del Valle de Tena y pantano de Búbal desde la habitación del Hotel Privilegio.

Llegamos un viernes por la noche con ganas de descansar para el día posterior de esquí y montaña que queríamos disfrutar. El Hotel Privilegio ofrece una carta gastronómica asequible y con una calidad y presentación que no te esperas en un pequeño pueblo de montaña. Cabe destacar, sin duda, sus migas (por lo que es famoso el pueblo), que hacen en el momento, aunque éstas son mejores cuando vienes de un día de esquí y esfuerzo físico. Elegímos una ensalada y una purrusalda (por cenar algo ligero) y fue, sin duda, una de las razones por las que empezamos a enamorarnos del sitio.

Zona de descanso en una de las suite del Hotel Privilegio.

Cansados del viaje llegamos a nuestra suite en donde nos esperaba, además de la entrada con un enorme vestidor, el servicio completo y amplio, y la habitación para dormir con una cama de 2×2 metros, una sala de estar adjunta al dormitorio con dos amplias mesas, un televisor de 42″, conexión Wi-Fi, unas vistas increíbles de lo citado anteriormente y una chimenea de leña, todo ello con unas texturas y matices cromáticos en el mobiliario que creaban la estancia más acogedora, romántica y de ensueño que había estado en mi vida. No te preocupes si no eres un experto en fuego, ya que te dejan pastillas especiales para que puedas encender rápidamente la hoguera. Ésta se encarga del calor … tú de la pasión 😉

Si quieres puedes ver en este vídeo de cómo es la Suite en Hotel El Privilegio.

A la mañana siguiente, disfrutamos de un desayuno buffet, en donde también puedes deleitarte con los sabrosísimos embutidos típicos de la tierra. Uno se percata del cuidado y cariño con el que la cocina elabora los distintos platos, usando sobre todo productos locales. Estábamos listos para disfrutar de nuestro día de esquí y montaña, y en apenas 15 minutos estábamos en las pistas de Formigal. Tras un duro (pero divertido) día de descensos, volvemos a nuestro hotel en donde esperábamos con ganas el uso de una de sus joyas: su zona de salud y bienestar, el Spa.

Piscinas de jets, de tonificación, tumbonas termocalefactadas, cabinas de ducha, habitaciones privadas de tratamientos… Es difícil de imaginar todo un completo Spa con servicios e instalaciones en un piso de un hotel, y que además está muy bien integrado con la arquitectura del mismo. Por ejemplo, para usar la primera piscina hay que subir por una escalera hecha con la propia piedra de la casa, junto a un ventanal con vistas a la montaña. ¡Qué estupendo disfrutar del agua calentita y sus burbujas mientras fuera ves nevar!

Relax en las tumbonas termocalefactadas del spa.

Otro ejemplo es la piscina con sistema de natación contracorriente, toda ella rodeada de piedra y con luces cálidas, que contrastan con el “azul del agua”, y el blanco de la nieve exterior a través de otra gran ventana de madera. Un poco de baño turco, unas duchas con chorros que producen distintas sensaciones, un descanso en sus tumbonas, un paseo por la zona de pediluvio… si venías tenso o cansado de tus aventuras por la montaña, te dejan en un completo estado de relax. Y si todavía no tienes suficiente, puedes adquirir cualquiera de sus masajes terapéuticos, con aromaterapia y musicoterapia. Por cierto, ¡no te olvides de llevar tu propio bañador! (tienen disponibles pero no son muy económicos 😛 )

El resto de las instalaciones del Hotel completan el lujo y bienestar que ofrece este emplazamiento, entre ellas destaca la sala de estar con chimenea central, ubicada en el vestíbulo del hotel, donde disfrutar de cualquier consumición del bar restaurante en unos cómodos sofás al calor de la hoguera, que cuidan de mantenerla encendida. Su principal restaurante, con capacidad de hasta 100 comensales, disfruta también de vistas de la arquitectura del hotel, con un tragaluz que deja pasar los copos de nieve y crea un pequeño jardín nevado, mientras disfrutas de la gastronomía contemporánea o tradicional, con platos muy cuidados.

Lobby del Hotel Privilegio, con chimenea central y zona de esparcimiento.

A la mañana siguiente nos topamos con el III Concurso de tapas por el Alto Gállego, en donde el propio hotel nos deleitaba con dos muestras muy especiales: un rollito de ternasco de Aragón relleno de queso de cabra con anchoas y chocolate napado con foie; y un pastel de mejillones y gambas con pimiento caramelizado y gelatina de Coca-Cola. ¿Se te hace la boca agua? Esto es sólo parte de la imaginación gastronómica del hotel, uno de sus muchos encantos. Enamora, ¿verdad?

Montaña, nieve, spa, chimenea, lujo, gastronomía… lo dicho: un día perfecto.

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