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Pannonhalma y Győr, ruta por la historia húngara

Llegar a Hungría es fácil desde cualquier punto de Europa: por tierra, desde la época de los grandes imperios, ha sido un reclamo para unos y otros pueblos que, pasando por ella, han dejado su huella y su influencia en este territorio. Aunque la cultura húngara siempre se ha impuesto en este país al que numerosos imperios se han acercado a conquistar.

Un bastión donde la educación secundaria se perpetúa en los más altos estándares, es la Abadía Benedictina de Pannonhalma, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Pannonhalma, a unos 100km de Budapest, es un bonito pueblo de unos 3.000 habitantes sobre cuya colina se alza esta abadía. En ella, desde el siglo X, una comunidad de monjes benedictinos se dedican por entero a dos tareas: educar y rezar por el país.

Se respira sabiduría y conocimiento en la espectacular biblioteca de la abadía.
Se respira sabiduría y conocimiento en la espectacular biblioteca de la abadía.

La Abadía es ahora un internado de excelente reputación escolar donde viven 40 monjes -17 de ellos son profesores- y 350 alumnos entre 12 y 18 años. Además, otras 300 personas trabajan en las distintas labores de la Abadía.

Globo terráqueo en el centro de la biblioteca.
Globo terráqueo en el centro de la biblioteca.

Su espectacular biblioteca, contituída en el s. XIX, es algo digno de ver. La impresionanate sala principal te deja sin respiración. El olor a papel, las esculturas, la luz, las réplicas, la madera… configuran un precioso espacio, imponenete, una experiencia casi poética. Alberga 400.000 ejemplares de libros de hasta 800 años de antigüedad, que escaparon a las llamas que hicieron arder muchos de ellos en los peores años de su historia.

El Monasterio entero se puede visitar, tanto por dentro como su entorno, y se puede contar con las explicaciones de guías en múltiples idiomas para poder comprender mejor todos los detalles de su historia. Una joya, el corazón de Otto de Habsburgo, hijo del último emperador austrohúngaro, está enterrado en su capilla.

Imponente iglesia de la abadía.
Imponente iglesia de la abadía.

En los campos que rodean la abadía hay plantaciones de lavanda ¡ya te puedes imaginar lo bien que huele! De la lavanda, se hace aceite, muy apreciado en la cocina, y también sirope, jabón y licor. Además, su jardín botánico está lleno de hierbas medicinales, ¡con remedios para casi todo!

Campos de lavanda con la abadía de fondo.
Campos de lavanda con la abadía de fondo.

Muy cerca, se halla la ciudad de Győr, justo  amedio camino entre Budapest y Viena. Constituída por los celtas en el Siglo V a. C. que la llamaban Arrabona-, ha sido habitada por romanos, que llamaron Pannonia, eslavos, lombardos y ávaros, fuertemente influenciada por los franceses.

Plaza principal de Győr.
Plaza principal de Győr.

Los magiares la ocuparon en el año 900 con Esteban I el primer rey de Hungría. Desde entonces se conoce como Győr -el doble acento hace que la o se alargue al pronunciarla- . La ciudad, que fue afectada por todos las conflictos armados de la historia de Hungría, y ocupada por los mongoles durante la Invasión Mongola, es hoy uno de los centros culturales y administrativos más importantes de Hungría. Es también una ciudad universitaria y un popular destino turístico en la confluencia de tres ríos: Danubio, Raba y Rábca. En el centro Győr, alrededor de la plaza Szechenyi-ter se alzan monumentales edificios barrocos.

Por las callejuelas de Győr.
Por las callejuelas de Győr.

 

 

 

 

 

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