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El sabor de Gijón

Dulce, fino, añejo, tradicional, sorprendente, intenso, meloso, costero, artesanal… Gijón deja en tu paladar un recuerdo más que sabroso. En esta ciudad se experimentan un conjunto de sensaciones que difícilmente puedes llevarte en la maleta, aunque sí se reviven con una sonrisa en los labios al pensar en los deliciosos bocados que allí puedes -y debes- probar.

El primer encuentro con la dulzura en Gijón es la amabilidad de sus gentes que, con un entrañable acento asturiano, terminan muchas palabras en “-ino” o “-ina”, y tadrarán poco en ofrecerte probar un quesino de la tierra, o beber una sidrina.

Marita, Lala, Sele, Victoria, Mº Jesús, Ana y Jesús #SaboreandoGijón
Marita, Lala, Sele, Victoria, Mº Jesús, Ana y Jesús #SaboreandoGijón

Para una amante del queso como yo, el Gamonéu, el Cabrales, Los Beyos, el Varé, el Afuega’l pitu blanco o el Vidiago son exquisitos manjares asturianos que llevarse a la boca y disfrutar desde Gijón. En el restaurante El Puerto, digno merecedor de su estrella Michelín, situado junto a la orilla del mar Cantábrico haciendo honor a su nombre, me sedujo especialmente este original postre: sopa de queso de cabra, avellanas y helado de miel, ¿apetecible, verdad?

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Otra sabrosa visita que puedes realizar desde Gijón es el Llagar de Trabanco, cuya historia se remonta al año 1925. Este lagar lleva casi un siglo produciendo sidra natural siguiendo los métodos tradicionales. La familia Trabanco te puede explicar los detalles del proceso de elaboración de esta típica bebida de manzana, y puede además mostrarte cómo servirla aireándola debidamente, y acompañando excelentes platos como las riquísimas fabes que no faltan en su restaurante.

A la izquierda: fabes y barrica de sidra en el Llagar de Trabanco. A la derecha, la escultura "Nordeste" y el puerto de Gijón.
A la izquierda: fabes y barrica de sidra en el Llagar de Trabanco. A la derecha, la escultura “Nordeste” y el puerto de Gijón.

Para los amantes del dulce, esta ciudad ofrece algo muy especial: todo un tour visitando las mejores pastelerías y confiterías de la ciudad: Gijón Goloso. Puedes hacer el recorrido a tu ritmo, sólo o acompañado, probando un bocadito en cada lugar o varios en el mismo establecimiento. Además, también puedes hacer la ruta caminando -las distancias son cortas y el paseo agradable- o sobre ruedas –en bicicleta o segway– ¡como prefieras! Yo probé algunos de los dulces más típicos y éste fue todo un descubrimiento: el pastel de amagüestu.

Pastel de amagüestu. Gijón Goloso
Pastel de amagüestu, listo para conquistarte. Gijón Goloso

Amagüestu es el nombre local para las castañas, ingrediente principal de esta deliciosa pieza. En este tour, que te recomiendo, puedes elegir 5 degustaciones por 7 euros o un total de 10 degustaciones por 13 euros. Puedes elegir probar bocados todos diferentes, o repetir aquéllos que más te gusten.  En cualquier caso, cada especialidad se puede saborear en la misma confitería o puedes pedirla “para llevar”, guardándotela para poder disfrutarla en el mejor momento del día: cuando te lo pida el cuerpo. Si te decantas por esta dulce elección, el buen hacer de los pasteleros gijoneses conquistará seguro un pedacito de tu corazón.

Salmonete con gel de hierbas armáticas en el restaurante La Salgar
Salmonete con gel de hierbas armáticas en el restaurante La Salgar

Otro restaurante a destacar es La Salgar, peculiar por la fama de su cocinero –Nacho Manzano– y por su magnífico emplazamiento en el Museo del Pueblo Asturiano. Como buen destino a la orilla del mar,  Gijón nos ofrece un exquisito pescado. En La Salgar probamos este sabroso salmonete con gel de hierbas aromáticas que hizo las delicias de los amantes del pescado.

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